La construcción con tierra, en mi vida, significa las raíces de mis ancestros. Los patios de tierra que pisaron, las casas de adobe que aguantaron los sismos y son el ejemplo viviente del paso del tiempo, de la evolución de la Ciudad.

A mí me sucedió con la tierra que encontré dignidad, yo sentí un proceso de dignificación tremendo. Claro, al final del día sí, lo sentís en tu cuerpo. Pero ese momento donde está sucediendo, sobre todo en sistemas como en los que vivimos que todo parece que hay que comprarlo y que si no hay que estar muy preparado o muy “esto”. De repente un día te parás y descubrís que es solamente querer hacerlo, que no es simple, que como todo también tendrá su estudio, su entrega. Es dignificante.