La construcción en tierra nunca fue algo que me interpele directamente, hasta que fui a una comunidad donde hacían casas de barro. Me pareció muy interesante, sobre todo por el hecho de hacer tu casa con tus propias manos, tener así otra relación con el hogar y ser más autosustentable y ecológico

Considero que la construcción en tierra tiene un gran potencial para las nuevas construcciones, y que deberian generarse nuevas directivas para poder implementarlo y permitir estas mismas en las normativas constructivas con su respectivas regulaciones.

Desde mi formación académica la construcción en tierra significa escucharla, tratar de usar lo que nos está brindando para desarrollar nuestra manera de habitar sin hacerle daño. Me gusta la idea de no utilizar materiales tan contaminantes como el ladrillo y el hormigón.

En 2009 participé de un Proyecto de Extensión UNCuyo llamado "Autoconstrucción de viviendas rurales mediante quincha modificada: Experiencia con organizaciones de la agricultura familiar de San Carlos", fue una experiencia de bioconstrucción comunitaria que en el Departamento del Valle de Uco sentó precedentes en la solución de emergencia habitacional para que quien necesite o quiera, pueda acceder sin problemas a este tipo de vivienda.
La construcción en tierra actualmente más que alternativa sustentable es una acción concreta y colectiva, una práctica ecofeminista y ambientalista, una forma de vida interdependiente con la naturaleza.