La construcción con tierra aplicada de la misma forma en que la usaban nuestros antepasados es tropezar dos veces con la misma piedra. Entiendo que intentar pedirle a la materia prima comportamientos que no puede soportar es pedirle peras al Olmo, de la misma forma si no adaptamos los nuevos sistemas constructivos sismo-resistentes especialmente en estas regiones es volver a repetir los errores del pasado.
La construcción con tierra cruda (ya sea estabilizada o no) posee grandes ventajas y sin duda ayuda al medio ambiente. Pero si requiere un mantenimiento constante abordamos la sustentabilidad del lado equivocado.

Lo que más me agrada es en primer lugar que permite una mayor autogestión en el desarrollo de la vivienda, como docente en una escuela técnica de Buenos Aires, en una villa, pude observar la gran satisfacción y gratitud que e genera en mí colectivo de alumnos cuando ellos mismos pueden participar en el mejoramiento y adecuación de sus espacios de vida.