Lo que más me gusta de la construcción en tierra es la posibilidad de ampliar horizontes constructivos y de relación con la materia. Lo que menos me gusta diría que son los temores que vienen asociados al desconocimiento: su fragilidad, su dificultad, su suciedad.
En la forma de construir hemos hecho un equipo en donde somos amigos, donde compartimos desde el cómo solucionar un problemita a cuestiones personales que nos contamos. Entonces es algo muy integral como se va dando este trabajo. Lo negativo de todo esto es que se siga viendo como una forma alternativa, que se siga viendo que la construcción en tierra es algo que no tiene valor o que no tiene dignidad para ser llevado a la universidad, por ejemplo.

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