Se le ha hecho una mala prensa cargándola de un montón de aspectos negativos en cuanto a los sismos, en cuanto a las enfermedades, en cuanto a lo que quieras… la pobreza. Entonces eso es una falacia, no tiene que ver con la bioconstrucción, o con las casas de adobe para hablarlo más concretamente que es lo que se conoce en Mendoza. Que no es distinta la bioconstrucción a la casa de adobe, es eso, solo que ahora se ha aprendido del pasado, pero también se ha agregado tecnología y conocimientos actuales.

Lo que más me agrada es en primer lugar que permite una mayor autogestión en el desarrollo de la vivienda, como docente en una escuela técnica de Buenos Aires, en una villa, pude observar la gran satisfacción y gratitud que e genera en mí colectivo de alumnos cuando ellos mismos pueden participar en el mejoramiento y adecuación de sus espacios de vida.