Lo que más me gusta es que con este tipo de construcción se ayuda un poco en el cuidado del medio ambiente, además de que lo veo más económico y además en tiempos de verano lo percibo más fresco que otros tipos de construcciones. Lo que menos me gusta es que con el tipo de vida que llevamos en la actualidad, se nos complica más llevar a cabo el mantenimiento adecuado.

Lo mejor es la integración de uno y el lugar, y del poder que otorga la creación y modificación permenente. Es un método muy noble, cálido. No veo nada negativo o que no me guste. Sólo antes de profundizar, muchos años atrás, tenía la idea desde la escuela, que se trataba de viviendas precarias, las construidas con tierra.